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Soy Frankelda, la primera película mexicana en stop motion

  • Writer: Armando González
    Armando González
  • Oct 23, 2025
  • 3 min read

Tras varios años de espera, la cinta creada por los Hermanos Ambriz llega a las salas de cine en México.



La historia del stop motion en México ha cobrado relevancia con el paso de los años, en un comienzo, se realizaban algunos cortometrajes que destacaron por el detalle de su realización como por ejemplo Yugen, Cerulia o el reconocido cortometraje Hasta los Huesos. Inclusive, en los últimos años, un creador de contenido llamado “Muerte al buen cine”, cobró relevancia publicando diferentes cortos de terror mexicano con la técnica de stop motion, sin embargo, nunca en la historia de la animación mexicana había existido un largometraje así, hasta ahora.


El personaje de Frankelda fue creada por los hermanos Roy y Arturo Ambriz para una pequeña serie de animación para la plataforma de HBO Max y Cartoon Network llamada “Los Sustos Ocultos de Frankelda”, en donde Frankelda contaba historias de terror para los niños, casi al estilo de Cuentos de la Cripta.


A partir de esa serie, nació la idea de expandir aún más la historia de Frankelda con una película que combinara la técnica de stop motion con una historia que sirviera como precuela y secuela a los sucesos de “Los Sustos de Frankelda”.



La película nos cuenta la historia de Francisca Imelda (Frankelda), una joven escritora mexicana del siglo XIX que le gusta crear cuentos con personajes terroríficos, sin embargo, las personas que la rodean no apoyan sus escritos, por lo que ella se siente triste e incomprendida. Lo que ella no sabe, es que sus personajes son reales en el mundo de las pesadillas.


Este mundo de pesadillas, se sostiene a través del miedo de los humanos, pero poco a poco ha perdido su brillo debido a que las personas ya no les temen como antes, debido a que Procustes, el pesadillero real, ya no escribe buenos sustos para los humanos.


Todo da un giro cuando Herneval, el príncipe de los sustos, escapa de su mundo en decadencia hacia el mundo real para pedirle a Frankelda que se convierta en la nueva escritora de pesadillas, por lo que se la lleva a través del subconsciente hacia el mundo imaginario, pero lo que no sabe es que Procustes no permitirá que una humana le quite su lugar.



La cinta está enteramente hecha con stop motion y maquetas que cuidan el detalle para la historia, además de agregar animación en acuarelas para ciertos momentos, lo cual le da frescura a la narración de la misma. En este mismo sentido, la historia contiene varios números musicales interpretados por los personajes y que le dan su propio toque personal.


A pesar de que la producción de la cinta es completamente mexicana, esto no absorbe su estilo, es decir, no tenemos una historia con estereotipos mexicanos, sino que retoma elementos propios de la región bajo su propio estilo. De ahí tenemos personajes como una sirena que parece ajolote, un monstruo con uniforme del Porfiriato, la muerte tiene cráneo de coyote y muchos elementos más que están presentes en la historia, pero que no abusan de la mexicanidad.


Como ya se había mencionado anteriormente, la historia es una precuela y secuela a lo presentado en la serie Los Sustos de Frankelda, pero no necesariamente se tiene que ver una después de la otra, sino que se complementan al mismo tiempo. La cinta funciona como una explicación al porqué de lo que ocurre en la miniserie, pero no es esencial.



Lo que importante a señalar es el hecho de que la narración se puede sentir algo acelerada y esto a su vez provoca que se perciba incompleta, es decir, la película se presenta como una introducción hacia algo que falta por concluir, ya sea en otra película o en alguna serie. Todos los hechos ocurridos en la historia apenas funcionan para comprender el mundo de Frankelda, pero no tiene una conclusión concreta, pues esta termina con intenciones de continuar y eso puede representar algo bueno y malo para su futuro, ya que si le gusta a la gente tiene el camino libre para seguir, pero si no, esto podría ser un gran desacierto para su futuro.


A pesar de todo, Soy Frankelda viene a ser una propuesta fresca para una cinematografía nacional que carece mucho de la animación y en donde largometrajes bajo esta técnica son escasos y pocas veces tienen la oportunidad de llegar a las salas de cine, por ello, es importante mostrar el apoyo para estas producciones, pues de hacerlo esto abre el camino para que más historias puedan ver la luz y ganarse un lugar en el cine mexicano.



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